Los mexicanos, locales en el mundial, copan las calles y los estadios con su fervor. Sin embargo, sus festejos desmedidos han generado preocupación y algunas críticas.
Se observó un comportamiento invasivo y descontrolado en algunas celebraciones, llegando a generar disturbios y destrozos. Se compara su accionar con el de Noruega, sugiriendo que no deberían copiar los festejos de otros países.
La situación escaló a un enfrentamiento con ecuatorianos, con lanzamiento de sillas y un clima de tensión. El segmento muestra imágenes de desorden y caos, lamentando que la euforia lleve a este tipo de comportamientos.