Los habitantes de la zona afectada por el terremoto relatan escenas de pánico y desolación. Muchos se encuentran a la intemperie, mientras otros logran pernoctar en sus apartamentos con temor a las réplicas.
Un joven de 19 años es destacado como héroe por haber salvado a dos personas, incluyendo a una señora atrapada en un segundo piso. Los entrevistados expresan su miedo constante a que los edificios colapsen.
Los daños estructurales son evidentes, con columnas comprometidas y la preocupación de que las réplicas agraven la situación. La falta de respuesta estatal es una queja recurrente entre los damnificados.