Los damnificados por el terremoto en Venezuela continúan viviendo en carpas y en la calle, mostrando la desolación que dejó el sismo. A pesar de que algunos edificios son declarados habitables, los residentes sienten temor de regresar debido a las constantes réplicas y el estado de las estructuras.
Una de las entrevistadas relató que, tras el terremoto, ella y sus hijos quedaron atrapados en la calle y que el edificio donde vivía quedó con grietas y paredes flojas. "Nos da miedo estar con los niños ahí porque puede caer una pared y me puede matar a uno de mis hijos", expresó con angustia.
Otra residente mencionó que, a pesar de que el edificio no está clausurado, el miedo a las réplicas le impide volver a entrar. "Por tener miedo es que estoy aquí en esta carpa cansada, agotada, sin poder dormir bien", confesó, evidenciando el trauma que el sismo ha dejado en la población.