El sistema de salud cubano, que alguna vez fue un ejemplo de cobertura universal y calidad, atraviesa una profunda crisis debido a la escasez de suministros médicos, combustible y profesionales. Pacientes con enfermedades graves, como Irisley Distrista, quien padece cáncer, llevan meses sin poder acceder a diagnósticos y tratamientos oportunos.
La falta de recursos se agrava por la emigración de especialistas y técnicos, afectando especialmente a la atención pediátrica. Se reportan casos de menores fallecidos por falta de tratamiento oncológico. La situación se ve exacerbada por la crisis económica y las sanciones estadounidenses, que limitan el acceso a insumos básicos y medicamentos.
La comunidad médica y los pacientes expresan su desesperación ante la falta de soluciones y la imposibilidad de continuar con los tratamientos. La escasez de alimentos también impacta en las dietas de los pacientes, complicando aún más su recuperación. La situación sanitaria en Cuba se deteriora día a día, evidenciando las graves consecuencias de la crisis multidimensional que enfrenta la isla.