Se reitera la importancia de tener corazones sujetos a las autoridades establecidas por Dios, en contraposición a la independencia. Se señala que esta falta de sujeción es la razón principal por la que muchos ministerios están varados, estancados o estériles.
Se describe a las personas con dones y ganas de servir a Dios que no despegan, comparándolas con el soldado de élite que acomoda góndolas, realizando una acción útil pero irrelevante para el reino de Dios debido a su falta de sujeción.