Contrario a lo que podría sugerir alguna publicación oficial, el consumo masivo en Argentina, incluyendo supermercados, comercios y carnicerías, ha caído significativamente. Hugo Vázquez explica que esto se debe a que los salarios no evolucionan al mismo ritmo que la inflación, a pesar de que esta última ha bajado.
Los ingresos disponibles para alimentos son cada vez menores, lo que impacta directamente en la capacidad de compra de los ciudadanos. La brecha entre la inflación y los salarios sigue siendo un problema central en la economía argentina.