Se analiza cómo la identificación con ciertas pasiones como los celos o la envidia puede estigmatizar al individuo y limitar su autoconocimiento.
Se propone que el psicoanálisis permite reconocer estas "pasiones bajas" sin que invaliden al sujeto, al comprenderlas como manifestaciones sintomáticas y no como definiciones de la identidad.
Se diferencia entre "ser celoso" y "experimentar celos", enfatizando la importancia de decodificar el síntoma en su contexto y comprender sus orígenes en la fragilidad o vulnerabilidad personal.