La familia de Diego ya sabe que fue asesinado, pero necesita conocer los nombres de los responsables y el motivo detrás del crimen para cerrar el ciclo.
El ocultamiento del cuerpo durante más de cuatro décadas ha generado una angustia adicional, sumándose al horror del homicidio.
Se destaca la crueldad de quienes planificaron y ejecutaron el crimen y su posterior encubrimiento, dejando a la familia en un estado de perpetuo sufrimiento.