Berta, una mujer de 61 años, comparte su dedicación diaria a la búsqueda y cuidado de sus 80 chivas y 60 ovejas en el campo. A pesar de la soledad y el esfuerzo físico que implica su labor, Berta afirma que es el trabajo que eligió y que no se imagina viviendo en la ciudad.
Aunque reconoce que podría haber buscado una vida más "fácil" en la ciudad, Berta elige permanecer en la comunidad donde nació, sintiendo una profunda conexión con sus animales, a los que considera como una familia que necesita cuidado y atención constante.
La entrevistadora elogia la fortaleza y el esfuerzo de Berta, destacando su rol como un ejemplo de trabajo y dedicación, y Berta expresa su deseo de tener buena salud para seguir con su labor y disfrutar de su hijo y nietos.