Tras firmar su propia declaración de independencia, Prince Griswold entró en acción pocas semanas después de su reclutamiento. George Washington recibió la noticia del desembarco de William Howe con su ejército en la bahía de Chesapeake. La posibilidad de que los británicos avanzaran hacia Filadelfia, la capital de la revolución, ponía en riesgo el destino de la independencia.
Washington posicionó su ejército a lo largo del río Brandywine, a unos 40 kilómetros al oeste de Filadelfia, para enfrentar a las tropas británicas en lo que se convertiría en la mayor batalla campal de la guerra. El enfrentamiento, con unos 14 mil colonos contra 16 mil británicos, se complicó cuando Washington se enteró de que tropas británicas atacaban también por el norte.
Prince y sus compañeros recibieron la orden de reforzar el flanco derecho, manteniendo su posición mientras el Ejército Continental se retiraba. Tras 11 horas de batalla, las bajas americanas duplicaron a las británicas, y solo una retirada organizada salvó a los colonos de una catástrofe. Howe no logró destruir el ejército rebelde, pero sí debilitarlo, y Prince sobrevivió a su primera batalla.