El turismo en Bariloche, si bien tiene buenas expectativas para julio con la llegada de brasileños, enfrenta incertidumbres para agosto. Otro pilar económico de la ciudad, el sector científico-tecnológico, atraviesa un conflicto con la Conea.
A pesar de los desafíos, el turismo estudiantil sigue siendo un motor importante para Bariloche. Se espera que la llegada de estudiantes se mantenga, aunque surgen dudas sobre la capacidad de las familias para afrontar los costos de los viajes, que se pagan en cuotas a uno o dos años.
El pasaje y el hospedaje para la temporada alta rondarían el millón de pesos, lo que limita el acceso a un sector de alto poder adquisitivo. La situación económica general y el endeudamiento de las familias generan preocupación sobre la sostenibilidad de estos viajes.