Se aborda la creciente incidencia de las alergias, vinculándola con factores ambientales como el cambio climático, la contaminación y el aumento de pólenes. Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 20% y 30% de la población mundial padece enfermedades alérgicas, con un notable incremento en áreas urbanas.
El Dr. Claudio Parisi, jefe de alergias del Hospital Italiano, explica que el cambio climático exacerba las alergias al prolongar los periodos de calor, lo que lleva a las plantas a producir más pólenes. La contaminación del aire, como el humo del diésel, potencia estos efectos al facilitar la entrada de pólenes al organismo. Las lluvias intensas y las tormentas eléctricas también contribuyen, generando hongos y liberando proteínas de los pólenes que pueden desencadenar crisis de asma y rinitis.
Se proyecta que para 2050, la mitad de la población mundial podría ser alérgica, una situación influenciada no solo por la genética sino, crucialmente, por el ambiente. La contaminación ambiental actúa como un activador de genes de la alergia, aumentando la frecuencia, duración y severidad de los síntomas.
Se recomienda consultar a especialistas ante síntomas persistentes y se enfatiza la importancia de acciones individuales para cuidar el planeta, como separar residuos y reciclar, ya que la salud planetaria está intrínsecamente ligada a la salud humana. Se insta a considerar las alergias no como una molestia pasajera, sino como un síntoma de un entorno que requiere atención y cuidado.