El cronista se encuentra en South Beach, Miami, y conversa con turistas y locales sobre su experiencia en la ciudad.
Unos turistas suizos comentan que no están en Miami por el Mundial, sino por el sol, y no parecen afectados por la presencia de sargazo en el mar.
Se menciona que los precios en Miami son similares a los de una gran ciudad europea, como Turquía, y que una botella de vino puede costar entre 50 y 60 dólares.
El cronista también destaca la presencia de muchos argentinos en la zona, mencionando que Key Biscayne es una isla exclusiva donde residen varios compatriotas.