Panamá enfrenta una crisis hídrica debido a la contaminación de sus ríos y una gestión inadecuada del recurso, a pesar de ser considerado un país rico en agua.
La disminución de los caudales de los ríos y el pronóstico de un fenómeno de El Niño intenso agravan la situación, afectando el suministro de agua potable y la agricultura.
Causas como el impacto de hidroeléctricas, la agricultura y ganadería no sostenibles, la deforestación y el desarrollo urbanístico contribuyen a la escasez y contaminación del agua.
El río Pacora, vital para el abastecimiento de agua en la periferia de la ciudad de Panamá, ha visto reducido su caudal y aumentado su contaminación debido a la extracción de arena y otras actividades.