El mercado inmobiliario argentino presenta una paradoja: a pesar del enfriamiento del crédito, las ventas de propiedades se mantienen en niveles altos. Esto se debe a que cada vez más operaciones se concretan con dólares ahorrados, dejando de lado los créditos hipotecarios que han perdido fuerza abruptamente.
A pesar de esta tendencia, los precios de las propiedades no logran reaccionar significativamente. El valor promedio de un departamento se ubica en 2.462 dólares por metro cuadrado, un valor apenas superior al del año anterior. Los desarrolladores inmobiliarios se están adaptando a este mercado en transición, reconociendo que sus márgenes de ganancia se han reducido y que el valor actual del dólar en relación al costo de construcción es una realidad que llegó para quedarse.
Los perfiles de compradores también han cambiado. Los desarrolladores que apuntan a segmentos premium en ubicaciones privilegiadas, con valores superiores a los 5.000 dólares por metro cuadrado, son los que mejor navegan este escenario. El mercado de oficinas, por su parte, ha visto cómo la demanda por espacios físicos ha ganado terreno frente al home office, con propuestas de coworking que integran servicios como peluquería, spa y cafetería, buscando crear experiencias más allá del simple trabajo.
El sector logístico también encuentra oportunidades, impulsado por el crecimiento de economías como la minería y el petróleo. La consulta clave es qué necesita el sector para despegar y dónde se encuentran las oportunidades, un tema que será abordado por más de 30 empresarios del sector.