Ernestina Pais describe la profunda generosidad de Jorge Ginzburg y su capacidad para ver más allá de los prejuicios. A pesar de que Pais provenía de un palo completamente distinto, Ginzburg supo ver su potencial y la apoyó.
Ginzburg era un "niño", "desprejuiciado" y un maestro en su oficio, capaz de manejar múltiples niveles de interacción y humor. Las reuniones de producción con él eran "un delirio" y muy divertidas.
Pais agradece a Ginzburg por mostrarle lo bueno y lo malo de su profesión, y por ser un antimachista por naturaleza, aconsejándola siempre de forma genuina.