Durante el funeral de la tía Gladiola, se revela que era una mujer y no un hombre como se pensaba. Se le describe como un ejemplo para Selma y Patty, a pesar de no haber sido rica en dinero, sí lo fue en cualidades.
El discurso fúnebre, aunque breve, resalta la soledad en la que vivió y murió, sirviendo como una advertencia para sus sobrinas. Los niños expresan su tristeza por la muerte de su tía, mientras Homero parece más preocupado por la comida y la posibilidad de ir a Parque Frenesí.