La desconexión de la naturaleza y el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados afectan negativamente el desarrollo infantil, provocando problemas como alergias, alteraciones inmunológicas, inflamación crónica, hiperestimulación y trastornos del sueño.
Los niños necesitan experiencias reales al aire libre: correr, trepar, ensuciarse y sentir el clima. La exposición solar es crucial para el sistema inmunológico, hormonal y la regulación del sueño.