Constantini aborda la dicotomía histórica entre refugiarse en los ladrillos o en el dólar. Si bien reconoce que el dólar ha demostrado ser una reserva de valor, cree que en Argentina, a pesar de la valorización del peso, la acumulación de dólares por parte de particulares continúa.
Sugiere que el dólar no necesariamente ofrecerá ganancias superiores al peso a futuro, y que la Argentina podría experimentar un flujo de divisas. Advierte que la falta de confianza en el sistema económico persiste, y recomienda estar invertido en otros activos como la bolsa, tanto local como exterior, que muestra un crecimiento sostenido.