La industria argentina enfrenta un grave riesgo de desabastecimiento de gas durante el invierno, con advertencias de cortes que podrían afectar a empresas ubicadas desde la mitad del país hacia el norte.
Las distribuidoras ya han notificado a las empresas sobre una ventana de entre 45 y 60 días en la que se prevén interrupciones en el suministro. Esto genera gran preocupación en el sector industrial, ya que la falta de previsibilidad y la imposibilidad de planificar la producción ante un posible faltante de gas ponen en riesgo la continuidad de muchas operaciones.
Para agravar la situación, el acceso al Gas Natural Licuado (GNL) implicaría un costo siete veces superior al del gas natural, una alternativa económicamente inviable para la mayoría de las industrias. Se estima que esto podría paralizar la producción en sectores clave como la industria citrícola y la zafra azucarera, afectando a más de 80.000 trabajadores, especialmente en provincias como Tucumán.
El gobierno nacional ha sido criticado por la falta de inversión en infraestructura, como la no realización de obras para la reversión del gasoducto norte y obras complementarias, a pesar de contar con la producción de Vaca Muerta. La capacidad de transporte limitada y la demora en la aprobación de obras esenciales para la distribución de gas agravan el panorama, obligando a depender de costosos barcos de GNL en lugar de aprovechar los recursos nacionales.