Se criticó la falta de inversión y expansión de la red de subterráneos en la Ciudad de Buenos Aires, a pesar del crecimiento demográfico. Se mencionó que la línea H fue la única construida en años, y que promesas de extender líneas o construir nuevas, como la línea F, no se han cumplido.
Se señaló que la red de subterráneos es antigua y no ha crecido en décadas, a diferencia de otros países que han modernizado sus infraestructuras. La falta de inversión se contrapone a las promesas de campañas políticas, dejando a los ciudadanos con un servicio deficiente y una red limitada.