Panamá, a pesar de ser un país rico en agua, enfrenta serios problemas de gestión hídrica y contaminación de sus ríos, lo que afecta el suministro a la población. La disminución de caudales y el pronóstico de un fenómeno de El Niño intenso han puesto al país en alerta.
La extracción de arena de los lechos de ríos como el Pacora ha reducido su caudal, impactando la agricultura y el suministro de agua a comunidades aledañas. La deforestación y la extracción de material de las cuencas también contribuyen a la escasez de agua río abajo.
La construcción de 19 centrales hidroeléctricas en el río Chiriquí Viejo, sin una adecuada planificación de cuencas, ha mermado su caudal. Además, la contaminación generada por la ganadería y las aguas residuales de industrias, comercios y zonas residenciales amenazan recursos vitales como el río Caimito, que abastece a 600 mil personas.