Se abordan estrategias para prevenir el deterioro cognitivo y el miedo al Alzheimer, recomendando iniciar cuidados a partir de los 40-45 años. Se enfatiza la importancia de mantener la salud mental y física de manera integral.
Se subraya la conexión indisoluble entre salud mental y física. Los consejos clave incluyen controlar la presión arterial y la glucosa, mantener una dieta sana, realizar actividad física regular (caminar es lo más accesible), manejar el estrés y evitar hábitos tóxicos como el exceso de alcohol y tabaco.
Finalmente, se resalta la necesidad de ejercitar el cerebro mediante la lectura, escritura, memorización, mindfulness, crucigramas o ajedrez. Se advierte que, aunque la medicina no ofrece garantías absolutas, seguir estas pautas aumenta las probabilidades de llegar a la vejez con una mejor condición cognitiva.