El consumo de drogas sintéticas y sustancias adulteradas ha aumentado exponencialmente en la última década, representando un grave desafío para la salud pública a nivel mundial, según un informe de Naciones Unidas.
El número de consumidores de drogas ilícitas a nivel global se elevó a 331 millones en 2024, un 34% más que hace diez años. Si bien el cannabis sigue siendo la sustancia más consumida, las drogas sintéticas producidas en laboratorios clandestinos, como el fentanilo, presentan un crecimiento alarmante debido a su menor costo de producción y dificultad de control.
La principal preocupación radica en la proliferación de "cócteles químicos" y drogas adulteradas, cuya composición es desconocida incluso para los consumidores y el personal sanitario. Esto dificulta la atención de sobredosis y aumenta el riesgo de intoxicaciones graves. Las organizaciones criminales modifican constantemente las fórmulas químicas para evadir los controles legales, creando nuevas sustancias psicoactivas que circulan rápidamente en el mercado.
El informe de la ONU advierte que el narcotráfico se está beneficiando de las nuevas tecnologías y la inestabilidad internacional para expandir sus negocios. La producción de drogas sintéticas, al no depender de cultivos y poder instalarse en cualquier lugar, ofrece ventajas logísticas significativas. La situación actual exige respuestas institucionales más rápidas y efectivas ante un mercado de drogas cada vez más potente, impredecible y difícil de controlar.