Se presenta una técnica para gestionar la queja: ante una queja, preguntarse si tiene solución. Si no la tiene, se descarta cognitivamente. Si la tiene, se reemplaza la queja por una acción positiva o se reenfoca la situación.
El objetivo no es eliminar la queja, sino transformarla en una acción consciente que permita diluirla o suplantarla por una acción sana que promueva el crecimiento. Se enfatiza la importancia de aceptar la realidad para poder actuar sobre ella.