La tragedia en Venezuela ha dejado a cientos de niños huérfanos, con campamentos improvisados albergando a menores que perdieron a sus padres en los terremotos.
A pesar de la devastación, se destaca la profunda fe y la notable solidaridad del pueblo venezolano, que a pesar de sus propias pérdidas, se ayudan mutuamente y brindan apoyo a los damnificados.
Los rescatistas y voluntarios, muchos de ellos también damnificados, continúan trabajando incansablemente, mostrando un espíritu de colaboración admirable en medio de la catástrofe.