Una abuela fue rescatada tras permanecer siete días atrapada bajo los escombros de un derrumbe, demostrando una notable fortaleza y buen humor. Los rescatistas la animaban, diciéndole que estaba más sana que ellos, mientras ella bromeaba sobre no haberse peinado.
La mujer, acostumbrada a la oscuridad, fue iluminada con linternas de celulares para facilitar las maniobras de rescate. A pesar de la dramática situación, mantuvo una actitud coqueta y optimista.
Este rescate se suma a otras historias de supervivencia tras el terremoto, que ha dejado un saldo trágico de más de 2.500 muertos y 12.400 heridos. La búsqueda de desaparecidos continúa, con alrededor de 50.000 personas aún sin localizar.