Durante un terremoto, las ondas P (primarias) son cruciales para los modelos de detección temprana. Estas ondas viajan a velocidades de 5 a 8 km/s, comprimiendo y expandiendo el terreno, y son detectadas primero por los sistemas de alerta, ganando segundos vitales para salvar vidas.
Las ondas S (secundarias), que se desplazan de 3 a 5 km/s, causan mayor devastación al sacudir el suelo lateralmente. Los sistemas de alerta de Google, que utilizan los acelerómetros de los teléfonos, detectan las ondas P y envían notificaciones que varían de "atención" a "acción" según la intensidad del movimiento.
La alerta sísmica de Google, lanzada en 2020, ha gestionado millones de alertas y ha demostrado ser efectiva para alertar a los usuarios segundos antes de que sientan el temblor, especialmente en casos de terremotos mayores como los ocurridos en Venezuela.