Se explica que el omega 3 de origen vegetal (lino, chía) proporciona ALA, que el cuerpo convierte en DHA y EPA, los componentes realmente efectivos.
Se indica que para que sea funcional, el omega 3 debe tener una concentración superior a 600 mg de DHA y EPA por porción, lo que equivale a unas 1400 mg globales en dos cápsulas.
Con estos valores, se descarta el 90% de los omega 3 disponibles en el mercado por su baja concentración.