La aparición pública del máximo general de la Guardia Revolucionaria iraní junto al féretro de Khamenei es interpretada como la manifestación del poder real detrás del régimen. Este hecho cobra relevancia en medio de las especulaciones sobre la salud de Khamenei y la posible sucesión.
El gran interrogante es si el hijo de Khamenei, quien se perfila como el nuevo líder supremo, aparecerá ante el público. Su presencia reforzaría la continuidad del régimen y la estabilidad de la república islámica, especialmente tras haber resistido ataques de potencias militares regionales y mundiales, y haber negociado favorablemente en conflictos recientes.