Se lleva a cabo en Teherán un funeral masivo para despedir al líder supremo de Irán, Khamenei, asesinado el 28 de febrero. Se espera la congregación de 15 a 20 millones de personas y la asistencia de delegaciones internacionales, enviando un mensaje de resistencia a Estados Unidos.
La presencia del máximo general de la Guardia Revolucionaria junto al féretro de Khamenei es significativa, apareciendo públicamente tras meses de especulaciones. El gran interrogante es si su hijo, el nuevo Atolá, se presentará ante el mundo, lo que reforzaría la continuidad del régimen y la fortaleza de la república islámica.
El funeral coincide con el 4 de julio, día de la independencia de Estados Unidos, y se extenderá por seis ciudades iraníes y dos lugares sagrados en Irak. Se espera que la multitud y la cobertura mediática internacional generen preguntas sobre la caída del régimen y la represión en Irán.