Se lleva a cabo en Teherán un funeral de estado sin precedentes para despedir al líder supremo de Irán, Khamenei, quien fue asesinado el 28 de febrero. Se espera la asistencia de entre 15 y 20 millones de personas y la presencia de delegaciones internacionales, lo que constituye un fuerte mensaje de resistencia hacia Estados Unidos.
La magnitud del evento busca proyectar una imagen de unidad y fortaleza del régimen iraní frente a las presiones externas. La ceremonia se desarrolla en un contexto de alta tensión geopolítica en la región.