Se subraya la necesidad de integrar la educación digital en la formación de valores y la Educación Sexual Integral (ESI). Se advierte que los adolescentes no siempre trasladan de forma natural los criterios de la vida física al ámbito digital.
Es fundamental que el mundo adulto impulse reflexiones para que comprendan que la violencia ejercida en internet también habla de la persona. Se enfatiza que el daño sufrido por las víctimas de violencia digital es completamente real y no debe minimizarse.