Se defiende la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) como herramienta para detectar abusos en menores, contradiciendo las afirmaciones de Clara Mucio.
Se argumenta que las maestras, a través de la ESI, logran que los niños hablen de situaciones vividas, y que muchas denuncias en la justicia de menores provienen de las propias escuelas.
Se cuestiona la opinión de Mucio sobre la ESI, sugiriendo que desconoce su rol real y que su postura se basa en una ideología conservadora, en lugar de priorizar el bienestar de los menores.