El Teniente Coronel Fernando Sosa explica que la decisión de trasladarse a la Antártida con su familia fue una elección personal, motivada por la pasión por la actividad antártica. Sus hijas, Emilia y Eleonora, disfrutan de la experiencia y no desean regresar al continente.
La vida en la Base Esperanza ofrece actividades únicas para los niños, como asistir a la escuela local y disfrutar de la nieve. Esta experiencia diferente y enriquecedora contrasta con la vida habitual en el continente, generando un fuerte apego al lugar.