Se critican los exorbitantes gastos de Manuel Adorni en contraste con el bajo salario de la gente. Mientras Adorni gasta fortunas en viajes y lujos, los ciudadanos apenas llegan a fin de mes con sueldos de 800 mil pesos.
Esta disparidad genera indignación y bronca en la sociedad, que ve en Adorni un símbolo de la opulencia y la desconexión con la realidad del país. Se cuestiona la moralidad de un funcionario que gasta tanto mientras la población sufre las consecuencias del ajuste.