A pesar de los altos el fuego alcanzados en abril y prorrogados en varias ocasiones, la vida de las familias afectadas por el conflicto no ha podido ser reconstruida. Según informes del Consejo Noruego para los Refugiados y la Agencia Humanitaria de la ONU, más de 700.000 personas se encuentran desplazadas.
Los ataques israelíes, que incluyen bombardeos, incursiones y destrucción de viviendas, se extendieron al sur del río Litani, generando un panorama desolador. Las familias desplazadas, que suman casi un millón de personas, no tienen a dónde volver y no existe, de momento, un plan de reconstrucción.