Se aborda la culpa asociada a la comida y la importancia de desmitificarla. Se argumenta que la comida no debería generar culpa, sino ser una fuente de disfrute y encuentro.
La clave reside en la organización y en tener un proyecto de vida saludable, no en restringirse por un día. El nutricionista Matías Marchetti señala que la presión de las redes sociales puede ser irreal y que lo importante es la proporción y el contexto de cada persona.