La Unión Europea planea crear un sistema antidrones integral para hacer frente a la creciente amenaza. Este sistema combinaría radares para detectar drones de bajo vuelo, sistemas de defensa aérea, drones propios como contramedida, y componentes de guerra electrónica para interrumpir la comunicación entre el dron y el operador o interferir señales de GPS.
La implementación de dicho sistema es compleja y costosa, requiriendo una inversión constante y un esfuerzo tecnológico para adaptarse a la rápida evolución de la tecnología de drones y las contramedidas rusas, que se actualizan aproximadamente cada dos semanas.
La efectividad de los sistemas de defensa aérea rusos contra drones baratos y pequeños ha sido cuestionada, generando una asimetría de gastos. La creación de un sistema antidrones completo podría llevar años, dada la necesidad de fabricar componentes, entrenar personal y la constante adaptación tecnológica.