Se detalla el operativo de rescate de Hernán, quien se encontraba atrapado y monitoreado de cerca por los rescatistas.
Los equipos controlaron su hidratación, alimento y signos vitales mediante cámaras, escuchando su voz y pidiéndole que moviera la mano para confirmar que estaba vivo.
El principal riesgo era que cualquier movimiento adicional pudiera provocar nuevos derrumbes, poniendo en peligro no solo a Hernán sino también a los rescatistas. Ante esta situación, desistieron del camino directo para su extracción y tuvieron que improvisar.