Rescatistas arriesgaron sus vidas trabajando en las ruinas de un edificio de nueve pisos tras el terremoto en Venezuela. La estructura era sumamente inestable y existía el peligro inminente de derrumbe total.
Los equipos de rescate, operando en condiciones extremas, pidieron a los atrapados que no se movieran para evitar un colapso mayor. Las imágenes mostraban el precario estado del edificio, donde los espacios entre losas se reducían a pocos centímetros.