Un hombre, Hernán Gil, fue rescatado con vida tras permanecer más de una semana atrapado bajo los escombros en Venezuela, luego de un devastador terremoto. El rescate, calificado como milagroso, involucró a equipos internacionales de Chile y Costa Rica, entre otros.
El médico rescatista chileno relató los detalles del rescate, destacando la importancia de la hidratación y el estado anímico de Gil, quien, a pesar de las condiciones extremas, pidió salir caminando y bromeando. Gil, un vigilador de 44 años, se encontraba en el subsuelo de una galería comercial que colapsó.
La operación de rescate, denominada "Operativo Milagro", duró 114 horas y requirió una compleja coordinación entre diversos países. Se utilizaron equipos especiales, como láseres para medir movimientos del edificio y cámaras de búsqueda, para garantizar la seguridad de los rescatistas y maximizar las posibilidades de encontrar sobrevivientes.
La solidaridad de la comunidad local también fue fundamental, proveyendo comida y apoyo a los equipos de rescate. A pesar del éxito del rescate de Hernán Gil, la tragedia dejó un saldo de miles de muertos y heridos, y la zona del desastre fue comparada con una zona de guerra.