Rolando Peña, bombero jubilado y padre de Gregory Peña, uno de los atrapados en el edificio colapsado en Venezuela, relató su angustia y esperanza. Peña, quien ha estado en el lugar desde el siniestro, expresó su fe en que aún hay vida entre los escombros, específicamente en un área cerca del elevador y la escalera.
A pesar de los días transcurridos desde el colapso, Peña se aferra a la posibilidad de un milagro, comparando la situación con otros casos donde se rescató gente tras periodos más largos. Mencionó que su hijo Gregory, psicólogo, se encontraba con una amiga, también psicóloga, en el momento del derrumbe.