Los festejos de la victoria de Marruecos en La Haya, Países Bajos, derivaron en disturbios y enfrentamientos con la policía. La comunidad marroquí salió a celebrar en las calles, pero la situación se tornó violenta.
Los habitantes locales no toleraron los desmanes, y los disturbios se extendieron por la ciudad. La policía intervino para dispersar a los manifestantes, quienes se mostraron desafiantes.
Se destaca la actitud provocadora de los marroquíes, quienes cargaban a los locales y generaban desorden. La situación escaló hasta que las fuerzas de seguridad tuvieron que actuar con firmeza.