La Organización de las Naciones Unidas (ONU) condenó enérgicamente la ola de ataques nocturnos con misiles y drones rusos contra Kiev y otras ciudades de Ucrania. El secretario general, Antonio Guterres, calificó las acciones en áreas densamente pobladas como una "flagrante violación al derecho internacional humanitario".
La ofensiva dejó al menos 23 civiles muertos y decenas de heridos, además de graves destrozos en la infraestructura urbana. La ONU renovó su llamado a una desescalada militar y a un alto al fuego inmediato e incondicional.
El coordinador humanitario para Ucrania, Matías Mael, remarcó el profundo trauma psicológico que estos bombardeos constantes infligen en la población civil.