Las Naciones Unidas condenaron enérgicamente los ataques rusos con misiles y drones contra Kiev y otras ciudades ucranianas, calificándolos como una violación del derecho internacional humanitario. El secretario general, Antonio Guterres, exigió el cese inmediato de las hostilidades.
Los ataques, perpetrados en la madrugada del jueves, causaron la muerte de al menos 21 personas, decenas de heridos y daños en más de 130 edificios, constituyendo uno de los mayores asaltos de la guerra. La ONU reiteró su llamado a una desescalada urgente y un alto del fuego total e incondicional.