Un milagroso rescate ocurrió en Venezuela, donde Andrés Gil fue encontrado con vida tras permanecer más de una semana (118 horas) sepultado bajo toneladas de escombros tras un derrumbe. Este hecho desafía las expectativas, ya que usualmente la ventana de supervivencia se estima en 72 horas.
Durante su cautiverio, se le proporcionó hidratación y alimentación a través de un conducto improvisado para mantenerlo con vida. El rescate fue un esfuerzo mancomunado de miles de personas, incluyendo la Cruz Roja de Costa Rica, que finalmente anunció que estaba vivo.
Andrés Gil, quien se desempeñaba como guardia de seguridad, estaba en una garita cuando el edificio colapsó. Su rescate se considera un milagro, especialmente considerando el tiempo transcurrido y las difíciles condiciones.