Italia, al igual que gran parte de Europa, enfrenta una ola de calor con temperaturas extremas que saturan los servicios de emergencia. El Centro Metropolitano de Operaciones de Milán reporta un aumento significativo de llamados por desmayos y colapsos sanitarios.
La Organización Mundial de la Salud monitorea la situación, calificando las cifras de mortalidad como alarmantes. La infraestructura sanitaria europea muestra signos de colapso ante la demanda de asistencia urgente, con guardias en hospitales y enfermerías desbordadas por la cantidad de casos relacionados con el intenso calor.