La ola de calor en Europa ha provocado la muerte de 20 personas por día en París, colapsando las morgues. La situación se agrava por la baja penetración del aire acondicionado en las viviendas europeas, en contraste con Estados Unidos.
Se registran más de 1300 muertes asociadas a las altas temperaturas en Europa, y muchas personas recurren a fuentes de agua para refrescarse, lo que ha generado ahogamientos. Las funerarias enfrentan dificultades para albergar los cuerpos, recurriendo a cámaras frigoríficas temporales.