Decenas de incendios forestales activos en el oeste de Estados Unidos, impulsados por altas temperaturas, baja humedad y vientos, han llevado a la emisión de alertas rojas en Colorado y Utah.
El incendio Aspen-Acres en Colorado ha consumido más de 11.300 hectáreas y destruido 155 estructuras. En Utah, 12 incendios afectan cerca de 121.000 hectáreas, con el incendio Cottonwood como el más preocupante. Las autoridades temen la expansión de las llamas ante condiciones críticas persistentes.